jueves, 24 de noviembre de 2016

<<Y supongo que ya no habrá mas carmín en mis mejillas,
supongo que ya no pelearás con el viento al batir tus largas pestañas,
supongo que la luna ya no sentirá envidia de tu brillo,
supongo que la muerte, al visitarte, no se vestirá de luto,
               
 sino de un rojo horriblemente hermoso.>>


sábado, 29 de octubre de 2016

Supongo que hay momentos en los que te quedas sin palabras.
Enmudeces.
Y supongo que incluso a veces estas son insuficientes para explicar la sensación que se agolpa día a día en tu interior cómo una bomba de relojería que abruma con su tic-tac.

Supongo que las palabras no describen las horas pasar junto a la ventana, las miles de huellas hendidas en el asfalto caliente de la carretera, los pitidos de los taxis que, apresurados por cumplir con su labor se enzarzan en continuas discusiones agotando sus pobres pulmones. Supongo que está bién cerrar los ojos y desaparecer de ese caos de gente y de ruidos, de rayos de sol que serpentean sobre tu rostro y gotas de lluvia que empapan el alféizar de la ventana.
 
Supongo que es aceptable respirar el aire puro de la madrugada y no querer soltarlo.
Supongo que no es éticamente correcto querer aislarte del mundo completamente durante un tiempo prolongado, sin noticias del exterior, sólo pensar,
y pensar,
y disfrutar de u propia compañía,
y recitar las más celebres poesías jamás escritas,
acompañadas de las melodías mas dolorosas e increíblemente bellas
que nuestros antecesores nos legaron
Hay personas que disfrutan de la soledad a la vez que la aborrecen. Es cómo nuestra cadena que resguarda pero ata. Es cómo el atardecer, quién da paso a la noche resistiéndose hasta el último segundo, envidioso de que esta sea objeto de suspiros de los amantes, de las mas mácabras ideas, de los insomnios más codiciados, de los pensamientos más despiertos..

Supongo que los que encontramos cierto placer
 en la nostalgia,
la melancolía,
la serenidad..
somos una raza a punto de extinguirnos.





martes, 13 de septiembre de 2016

Entre el tumulto se alzó una mano.
Un puño, más bién.
Un puño blanco, desafiante.
Un puño firme.
Era el símbolo de la rebeldía mas intransigente.
Algo estaba cambiando.
Algo tenia que cambiar.
Tanta gente que se oculta bajo sus paraguas tan dispares de colores,
algunos esmeralda,
otros celeste cielo,
otros rojo manzana..
y se protegen de las lágrimas que algunos dejan escapar en sus días grises,
haciendo que la llovizna una vez al año arrase con todo,
con los corazones mas débiles,
 y los más fuertes.
Un día al año el sol se convierte en guardián de la nostalgia,
y los abrazos se convierten en escudos contra esta fina capa de diamantes molidos en forma redonda.
Un día al año las personas se despojan de sus máscaras y desvelan su verdadero rostro,
inseguros, dando un paso adelante con un temblor constante y zigzagueante en las piernas,
temerosos de no encontrar lo mismo.
Un día al año, el cielo se cubre de luces negras y oscuras cómo las estrellas que iluminan más que el sol intermitente.
Y, una vez al año, se les permite a las personas no sonreír. Hay algún travieso que se salta esa normal, pero, qué se le va a hacer.

domingo, 21 de agosto de 2016

Hallelujah- Jeff Buckley

Supongo que cuando quieres a alguien es duro aceptar el fin.
Los recuerdos bailan dispersos, atormentándote y bañándote en una suave melancolía que no tarda en llegar. Momentos, y momentos, y más momentos se recrean en una especie de reloj de arena que cada vez tiene más grietas. Es cuestión de tiempo que caiga por su propio peso, que explote, que derrame todo su interior.
La nostalgia es el peor de los enemigos, peor incluso que el amor u odio ya que nos hace desear con todas nuestras fuerzas volver a esos pequeños instantes de felicidad compartidos con esa persona que ya no está a nuestro lado. Y es que, el cariño se construye a partir de esos miles de instantes. Por eso, si la ausencia de esta persona te pesa, si hasta los recuerdos mas insignificantes te vienen a la cabeza es que ha merecido la pena. Independientemente de lo que haya ocurrido después, de lo poco que te haya valorado, de lo poco que te haya dado y lo mal que se haya portado, al final, podrás sonreír tranquila pues tú habrás ganado cientos de recuerdos para el resto de tu vida mientras que esa persona seguirá en su mundo de espejismos rodeado de gente con caretas sonrientes y cuchillos afilados a su espalda.


sábado, 20 de agosto de 2016

Marcharse es muy difícil.. hasta que te marchas. Y entonces es la cosa más jodidamente fácil del mundo.

lunes, 9 de mayo de 2016

-Rain-

Lluvia, lluvia, lluvia, lluvia, lluvia, lluvia, lluvia, lluvia, lluvia, lluvia, lluvia, lluvia, lluvia, lluvia.
Lluvia que refleja mi interior, 
que me embarga en una calidez desconocida desde hace demasiado tiempo,
lluvia que me hace dejarme caer en las étereas sabanas de mi cama y tatarear canciones tristes.
Lluvia que hace que todos los pensamientos tan dispares que revolotean en esta atolondrada mente se esfumen de un plumazo para solo concentrarme en el sonido de las gotas de agua haciendose añicos contra mi ventana. Lluvia que me hace apreciar el tan reclamado silencio. Lluvia que me sumerge en una completa pero dulce oscuridad. Y qué asombroso fenómeno meterologico. Y es que el cielo está llorando.
Bendita lluvia.
Lluvia de estrellas que se disparan.

lunes, 21 de marzo de 2016

Hoy se celebra el arte más magnífico que conozco y celebro,  el de la poesía, así que ahí va un intento;

Y,
entre sombras grises,
tupidos velos,                                                                        lluvias torrenciales,
las sonrisas son más sinceras de las que jamás podrás ver en tu vida.
El barro te llegará hasta las rodillas,
las zarzas arañarán tu fina piel,
pero,
es el miedo, el miedo es el que inundará todo tu ser.
La esperanza será fiel aliada a la vez,
mezclada entre plegarias a un Dios que aquí consideramos pagano,
por el que cuantas barbaries se producen.
No habrá tiempo para el temor,
los grandes líderes de una paz solidificada en abusos e intereses se harán con el control,
cometiendo los mismos errores que antaño sucedió.
¿Derechos humanos? ¿De que me está usted hablando?

domingo, 13 de marzo de 2016

Supongo que cuando una relación cambia, sea de amor o amistad, el primer impulso que te sale es el de odiar a esa persona. O, más bién, de querer odiarla. Sientes una sensación de impotencia que acapara todos tus pensamientos por días, incluso meses, dependiendo del grado de cariño o sentimiento. Te preguntas por qué os habeis alejado, por qué te ha reemplazado, por qué prometió cosas qué hoy echa por tierra, por qué eres tan prescindible para todos. La distancia es sabia consejera. Une o separa, pero nada deja igual. Te da el empujoncito para darte cuenta quién de verdad te necesita en su vida, a quién le preocupas, quién lucha por y contra las circunstancias por muy adversas que resulten para estar a tu lado. 
Y sufres, y lloras, y te desanimas. Ya que, ¿si una persona te importa, no se concibe de otra forma, verdad? 
Pero, una vez más, el tiempo es el sanador de todas las heridas. te recompone, te hace abrirte a más gente, te hace volver a confiar, volver a crear nuevos momentos y recuerdos posteriores.
No os equivoquéis, esos antiguos recuerdos no quedan reducidos a cenizas. Si una persona te ha marcado, si de verdad has querido a una persona, por mucho que pase, por mucho que ocurra, nunca la olvidarás. Para bién o para mal. Los caminos se separan, incluso de las personas con las que un día juraste compartirlos. Y hay que aprender a aceptarlo. A vivir sin ellas. Ya que, si ellas pueden vivir sin nosotros, ¿por qué no podriamos hacer nosotros lo mismo?

lunes, 7 de marzo de 2016

viernes, 12 de febrero de 2016

Keep learning

Todavia estoy aprendiendo.
A mis diecisiete años de vida, todavía me cuesta mirar a los ojos y mentir. Todavia necesito aprender a no llorar cuando llego a la última página de mi libro favorito. Todavía no puedo evitar cerrar los ojos al escuchar mi canción favorita y rememorar tiempos pasados. Todavía no he aprendido a dejar de echar de menos al tener la foto de mi mejor amiga entre mis manos y maldecir a la distancia.
Todavia no he aprendido a desconfiar de todos. Todavía no he aprendido a quererme a mi misma completamente.
Todavía no he aprendido a organizar todos mis apuntes y no arrugar absolutamente todas las hojas.
Todavia no he aprendido a consolarme y levantarme sin ayuda de nadie.
Todavia no he aprendido a sonreír sin ningun motivo.
Pero sobre todo, todavía no he aprendido a dejar de soñar. Y me congratulo de ello.


La distancia es la excusa que se ponen las personas que han desistido en sus fuerzas para mantenerse unidas.

Es gracioso cómo necesitamos sentirnos parte de algo, sentir que alguien nos quiere, que nuestra existencia no pasa tan desapercibida, sentir que dejamos huella de alguna manera.
Es gracioso cómo así, nuestro estado de ánimo depende de las personas a las que queremos o que nos importan en vez de depender absolutamente de nosotros. Ya, que al fin y al cabo, en la vida, desde que naces hasta que mueres únicamente te tienes a ti mismo. Tu eres el que pase lo que pase no te vas a abandonar. 
Se me ocurre la comparación de mi mítico amigo, personaje de personajes, el joven Werther que basó su felicidad en su amada, la hermosa Lotte. Con ella podía ser el hombre más feliz del universo, mas completo, etc.. Pero sin ella no era más que un saco de inseguridades y locura. Era un hombre tan voluble que incluso en ocasiones confiaba su caracter en la naturaleza. A veces, cuándo el sol se ausenciaba,
la oscuridad se cernía sobre él.
El romanticismo es lo que tiene.
A eso es lo que me refiero, en el fondo todos somos unos románticos empedernidos, independientemente de la amistad o del amor, no podemos evitar sentirnos vacios, insignificantes, con el ánimo decaído cuando nuestras expectativas no se cumplen con esas determinadas personas.
Debemos aprender a vivir por y para nosotros mismos. Si quieren llorar con nosotros, adelante. si quieren reir con nosotros, bienvenidos. Pero nunca debemos dejar que penetren tanto en nosotros que se conviertan en la ausencia de nuestros llantos o sonrisas por el mero hecho de no sentir su apoyo o su compañia.
Consejo aplicado por experiencia, señores y señoras.

domingo, 7 de febrero de 2016

¿Love you?

Me sorprende vuestra capacidad de decir te quiero. Así, a lo loco.
Cómo si esa palabra no englobase un mundo entero, miles de sensaciones, emociones y un largo etc.
Pero lo que más me sorprende es que al tiempo le quiteis importancia y la echéis por tierra. 
El reloj marcaba las 00:00 de la madrugada. 
El búho ya no se asomaba.
Las teclas del desgastado piano reposaban en aquel tuburio. 
Una copa de whisky jugueteaba en sus manos temblorosas, inquietas.
El jazz retumbaba entre aquellas paredes llenas de grietas y de lamentos
La luna se presentaba descarada, las estrellas, 
doradas.

lunes, 25 de enero de 2016

Dicen que las personas que se quieren de verdad nunca tienen el valor de separarse.
Protesto, señoría.
La verdad se hace paso entre la mentira como la luz entre la oscuridad pero ¿y el amor? ¿ se hace paso entre la indiferencia, entre el rechazo?

yourself

Muchas veces nos quejamos de nuestra situación cuando somos nosotros mismos y nadie más los que podemos frenarla o solucionarla. Somos tan ingenuos al pensar que el tiempo lo aclara todo. ¡Qué el tiempo no hace el trabajo sucio, señores! Si tienes que tomar una decisión, sé valiente, echale dos cojones o dos ovarios y piensa en tu propia felicidad.
Pero si no lo haces, si está en tu mano y no lo haces,
olvidate del placer de quejarse por quejarse.
No vale lamentarse. Valen los hechos. Porqué esos hechos condicionan tu presente y tu futuro de algún modo. No te puedes sentar y esperar a que todo cambie y que todo pase. Porque, en efecto, todo pasa y todo cambia pero no tendrás esa seguridad de que sea a tu gusto o no. Por eso, deja atrás lo que te desmotiva y plantale cara a tus sentimientos, planta te cara a ti mismo. Por qué ya es hora.

¿Beauty or brain?

La contemplé hasta la saciedad. Sin cansarme, mis pupilas dilatadas por su compleja belleza no perdían ni un solo movimiento de sus manos, de aquellas gráciles manos que parecían talladas en mármol blanco. Sus pies desnudos, sus pies egipcios me sonreían formando una sonrisa con aquellos pequeños dedos. La sonrisa que no llegaba a su boca, la cual estaba curvada en una mueca de desdén. Y en ese mismo momento, admirando sus delicados rasgos, su porte,su esbelto cuerpo y su elegancia me di cuenta que sería la última mujer en hacer feliz a un hombre como yo. No había signos de gentileza ni de humildad en su actitud, no le había escuchado reír ni había apreciado ni siquiera una media sonrisa, su ceño parecía estar constantemente fruncido y sus ojos no chocaban con los míos. No podían chocar con los míos porque yo era un simple mortal al lado de una diosa griega. Yo era un esclavo mientras que ella era una faraona. Yo era un mísero gajo de pan mientras que ella era un plácido banquete. Podía comportarme como ella, era apuesto, el dinero no me faltaba y el carisma era una de mis múltiples virtudes. Pero había una cosa que nos diferenciaba; yo no quería ser así. No quería mirar a las personas por encima del hombro, yo no era así, la honestidad y la sencillez eran lo que siempre me había cautivado. Haciendo esta reflexión en mi yo interior, me descubrí dejando varios fajos de billetes en la mesa y dejé boquiabierta a la pelirroja marchándome de aquel lujoso restaurante causando algo más que desdén en su mirada; rabia. Algo era algo.

viernes, 1 de enero de 2016

Happy New Year.

Y, un año que se va y otro que viene, un número más que sumar a la lista. 365 días más. Unos mejores peores que otros. No puedo decir si ha sido un año bueno o un año malo. Quizá la palabra que mejor lo defina sea diferente. Sin duda, ha sido un año de cambios. He conocido a fondo a personas y he descubierto tesoros, de esos que no relucen como el oro sino que transmiten una paz y un amor. incondicional. He desconocido a otras tantas personas por así decirlo, llegando incluso a derramar lágrimas y lamentarme cuando yo no había dejado de ser la misma, y cuando los que habían decidido irse eran ellos. Así es la vida. En el momento te duele, te sorprende, te irrita, te hace sentir tan insignificante como una hormiga. Y sobre todo, te hace sentir prescindible. Pero el tiempo te hace darte cuenta de que debes dar prioridad a quien te la de a tí, que de las decepciones y las pérdidas siempre se aprende algo, bueno o malo, pero toda lección en el futuro es algo beneficioso. Este año los kilometros han sido los protagonistas. Ellos mismos me han separado de grandes amistades, privandome de la compañía de las que, uña y carne o no, con toda la confianza del mundo o con no tanta, me he sentido vacía sin su presencia. Estados Unidos es lo que tiene. Finlandia nada le tiene que envidiar. Y por supuesto, la capital por excelencia, Madrid, no se queda pequeña. He aprendido a echar de menos. Pero a echar de menos de verdad. A convivir con una persona 7 horas o muchas más al día para después estar separada 9 meses.
He reído con los de siempre, esas personas que por muchas discusiones, malentendidos, diferentes puntos de vista o críticas que haya entre vosotros el cariño siempre acaba ganando, por desgracia o por suerte.
 He aprendido a odiarme pero también a quererme. He aprendido que no todo el mundo haría lo mismo que yo haría, que cada uno somos un mundo, (frase que entraña una especial anécdota de una de las personas a las que más quiero) He aprendido que el mundo ha sido así, es así y será así. Por muy mal que te sientas, por mucho dolor que albergues, no se para por ti. La vida sigue su curso. Sigue adelante. Y aunque suene muy fácil decirlo y muy difícil hacerlo, la realidad se impone a la ficción. Este año, he aprendido a ser agradecida, a ser comprensiva, tolerante y a tener compasión. Por supuesto, todos estos valores los he aprendido al darme cuenta de que estaba siendo egoísta, intolerante y caprichosa en algunas ocasiones. Por último, he aprendido que quien te quiere no puede hacerte daño intencionadamente. Que quien te quiere te aceptará con tus pros y tus contras. Y ahí reside el quid de la cuestión. Querido 2016, espero mucho de ti, espero mucho de muchas personas, y espero mucho de mi. Brindo por un año de promesas, reencuentros, sonrisas, lágrimas, cambios, nuevas experiencias y miles miles de cosas más. .