Dicen que las personas que se quieren de verdad nunca tienen el valor de separarse.
Protesto, señoría.
'Cómo una caricia, un beso al nacer, un abrazo aun tibio, una sonrisa congelada, miles de palabras atrapadas.'
lunes, 25 de enero de 2016
yourself
Muchas veces nos quejamos de nuestra situación cuando somos nosotros mismos y nadie más los que podemos frenarla o solucionarla. Somos tan ingenuos al pensar que el tiempo lo aclara todo. ¡Qué el tiempo no hace el trabajo sucio, señores! Si tienes que tomar una decisión, sé valiente, echale dos cojones o dos ovarios y piensa en tu propia felicidad.
Pero si no lo haces, si está en tu mano y no lo haces,
olvidate del placer de quejarse por quejarse.
No vale lamentarse. Valen los hechos. Porqué esos hechos condicionan tu presente y tu futuro de algún modo. No te puedes sentar y esperar a que todo cambie y que todo pase. Porque, en efecto, todo pasa y todo cambia pero no tendrás esa seguridad de que sea a tu gusto o no. Por eso, deja atrás lo que te desmotiva y plantale cara a tus sentimientos, planta te cara a ti mismo. Por qué ya es hora.
Pero si no lo haces, si está en tu mano y no lo haces,
olvidate del placer de quejarse por quejarse.
No vale lamentarse. Valen los hechos. Porqué esos hechos condicionan tu presente y tu futuro de algún modo. No te puedes sentar y esperar a que todo cambie y que todo pase. Porque, en efecto, todo pasa y todo cambia pero no tendrás esa seguridad de que sea a tu gusto o no. Por eso, deja atrás lo que te desmotiva y plantale cara a tus sentimientos, planta te cara a ti mismo. Por qué ya es hora.
¿Beauty or brain?
La contemplé hasta la saciedad. Sin cansarme, mis pupilas dilatadas por su compleja belleza no perdían ni un solo movimiento de sus manos, de aquellas gráciles manos que parecían talladas en mármol blanco. Sus pies desnudos, sus pies egipcios me sonreían formando una sonrisa con aquellos pequeños dedos. La sonrisa que no llegaba a su boca, la cual estaba curvada en una mueca de desdén. Y en ese mismo momento, admirando sus delicados rasgos, su porte,su esbelto cuerpo y su elegancia me di cuenta que sería la última mujer en hacer feliz a un hombre como yo. No había signos de gentileza ni de humildad en su actitud, no le había escuchado reír ni había apreciado ni siquiera una media sonrisa, su ceño parecía estar constantemente fruncido y sus ojos no chocaban con los míos. No podían chocar con los míos porque yo era un simple mortal al lado de una diosa griega. Yo era un esclavo mientras que ella era una faraona. Yo era un mísero gajo de pan mientras que ella era un plácido banquete. Podía comportarme como ella, era apuesto, el dinero no me faltaba y el carisma era una de mis múltiples virtudes. Pero había una cosa que nos diferenciaba; yo no quería ser así. No quería mirar a las personas por encima del hombro, yo no era así, la honestidad y la sencillez eran lo que siempre me había cautivado. Haciendo esta reflexión en mi yo interior, me descubrí dejando varios fajos de billetes en la mesa y dejé boquiabierta a la pelirroja marchándome de aquel lujoso restaurante causando algo más que desdén en su mirada; rabia. Algo era algo.
viernes, 1 de enero de 2016
Happy New Year.
Y, un año que se va y otro que viene, un número más que sumar a la lista. 365 días más. Unos mejores peores que otros. No puedo decir si ha sido un año bueno o un año malo. Quizá la palabra que mejor lo defina sea diferente. Sin duda, ha sido un año de cambios.
He conocido a fondo a personas y he descubierto tesoros, de esos que no relucen como el oro sino que transmiten una paz y un amor. incondicional. He desconocido a otras tantas personas por así decirlo, llegando incluso a derramar lágrimas y lamentarme cuando yo no había dejado de ser la misma, y cuando los que habían decidido irse eran ellos. Así es la vida. En el momento te duele, te sorprende, te irrita, te hace sentir tan insignificante como una hormiga. Y sobre todo, te hace sentir prescindible. Pero el tiempo te hace darte cuenta de que debes dar prioridad a quien te la de a tí, que de las decepciones y las pérdidas siempre se aprende algo, bueno o malo, pero toda lección en el futuro es algo beneficioso.
Este año los kilometros han sido los protagonistas. Ellos mismos me han separado de grandes amistades, privandome de la compañía de las que, uña y carne o no, con toda la confianza del mundo o con no tanta, me he sentido vacía sin su presencia. Estados Unidos es lo que tiene. Finlandia nada le tiene que envidiar. Y por supuesto, la capital por excelencia, Madrid, no se queda pequeña.
He aprendido a echar de menos. Pero a echar de menos de verdad. A convivir con una persona 7 horas o muchas más al día para después estar separada 9 meses.
He reído con los de siempre, esas personas que por muchas discusiones, malentendidos, diferentes puntos de vista o críticas que haya entre vosotros el cariño siempre acaba ganando, por desgracia o por suerte.
He aprendido a odiarme pero también a quererme. He aprendido que no todo el mundo haría lo mismo que yo haría, que cada uno somos un mundo, (frase que entraña una especial anécdota de una de las personas a las que más quiero) He aprendido que el mundo ha sido así, es así y será así. Por muy mal que te sientas, por mucho dolor que albergues, no se para por ti. La vida sigue su curso. Sigue adelante. Y aunque suene muy fácil decirlo y muy difícil hacerlo, la realidad se impone a la ficción. Este año, he aprendido a ser agradecida, a ser comprensiva, tolerante y a tener compasión. Por supuesto, todos estos valores los he aprendido al darme cuenta de que estaba siendo egoísta, intolerante y caprichosa en algunas ocasiones. Por último, he aprendido que quien te quiere no puede hacerte daño intencionadamente. Que quien te quiere te aceptará con tus pros y tus contras. Y ahí reside el quid de la cuestión. Querido 2016, espero mucho de ti, espero mucho de muchas personas, y espero mucho de mi. Brindo por un año de promesas, reencuentros, sonrisas, lágrimas, cambios, nuevas experiencias y miles miles de cosas más. .
He reído con los de siempre, esas personas que por muchas discusiones, malentendidos, diferentes puntos de vista o críticas que haya entre vosotros el cariño siempre acaba ganando, por desgracia o por suerte.
He aprendido a odiarme pero también a quererme. He aprendido que no todo el mundo haría lo mismo que yo haría, que cada uno somos un mundo, (frase que entraña una especial anécdota de una de las personas a las que más quiero) He aprendido que el mundo ha sido así, es así y será así. Por muy mal que te sientas, por mucho dolor que albergues, no se para por ti. La vida sigue su curso. Sigue adelante. Y aunque suene muy fácil decirlo y muy difícil hacerlo, la realidad se impone a la ficción. Este año, he aprendido a ser agradecida, a ser comprensiva, tolerante y a tener compasión. Por supuesto, todos estos valores los he aprendido al darme cuenta de que estaba siendo egoísta, intolerante y caprichosa en algunas ocasiones. Por último, he aprendido que quien te quiere no puede hacerte daño intencionadamente. Que quien te quiere te aceptará con tus pros y tus contras. Y ahí reside el quid de la cuestión. Querido 2016, espero mucho de ti, espero mucho de muchas personas, y espero mucho de mi. Brindo por un año de promesas, reencuentros, sonrisas, lágrimas, cambios, nuevas experiencias y miles miles de cosas más. .
Suscribirse a:
Entradas (Atom)