'Cómo una caricia, un beso al nacer, un abrazo aun tibio, una sonrisa congelada, miles de palabras atrapadas.'
domingo, 22 de junio de 2014
Alone
que lo sería por mucho tiempo más. Cerró los ojos con lentitud y al instante una imagen se le apareció. Sus ojos grises le miraban con intensidad, sus rizos castaños color chocolate le caían por la frente desordenados dandole un aspecto informal y sus finos labios rosados se encontraban entreabiertos. Deseaba escuchar su voz. Deseaba abrazarle tan fuerte que doliese. Por que más le dolía no tenerlo a su lado. Acariciandole el pelo, ríendose de sus chistes malos, apoyandola sin juzgarla. Pero Jessica sabía que solo era un producto de su mente, esa imagen segundos después se borraría y daría paso a un llanto prolongado por parte suya provocado por un familiar nudo en la garganta. Era su rutina. Sabía que Sean no volvería a estar a su lado, la vida, cruel y devastadora se lo había arrebatado en un accidente. Habían pasado dos meses, se había aislado del mundo, alejandose de sus amigos, y no había dia en que no soñase con él, para despertarse en un reguero de lágrimas. ‘Pasará' se dijo a sí misma. ‘Lo olvidaré, lo superaré.' Pero lo que ella ignoraba es que los grandes amores no se olvidan nunca, siempre quedan marcados,dejan una huella profunda que nos hace siempre recordarlos.
domingo, 8 de junio de 2014
The book.
Hanna solo quería llegar a casa, encerrarse en su cuarto y devorar libros como si no hubiese un mañana. Vale, puede sonar algo exagerado, pero lo único que la mantenía viva eran sus fieles compañeros, los que nunca la dejarían, los que nunca la juzgarían, los que le transportarían a mundos nuevos, lejanos, mundos mágicos. Desde pequeña, había desarrollado un gusto especial por la lectura, se sumergía horas y horas en un libro nuevo que para ella era el mejor regalo posible. Sufría con los giros que el autor, cruel y devastador daba a la historia. Se metía dentro del libro, siendo así un personaje más. Sus ojos no se despegaban del blanco papel, ansiosos de descubrir el próximo capítulo. Su mejor amigo era un libro. Y ella no se arrepentía de eso. La lectura, una fuerza sabia y poderosa le había consolado en los días grises, le había enseñado lecciones, le habían hecho pensar por un rato que no era tan incomprendida. Miles de libros en su estantería sintiendose reyes de su habitación, puesto eran ellos los que le daban el sentido a todo. Y es que un libro te permite viajar sin moverte del sofá. Te permite soñar, te permite desplegar las alas de tu imaginación, te da esperanza, a veces miedo, otras intriga, y otras un deseo ansioso de encontrar el amor cual principe y princesa en un cuento de hadas. Hanna había desarrollado una teoría: 'La lectura no es un vicio, es un acto libre y voluntario, que nace en nuestro cerebro, que nos toca el corazón.' Cuando moría un personaje, cuando un amor imposible y una muerte acechaban,las lagrimas silenciosas cubrían los ojos celestes de Hanna. Un libro abierto es un cerebro que habla, cerrado es un amigo que espera, olvidado un alma que perdona y destruido un corazón que llora. Su vida era una espiral de fracasos y burlas pero cuando el suave tacto de la encuadernación de un libro llegaba a sus manos, cuando llegaba al final del libro, ese final que deja un sabor amargo o una dulce reconciliación, no existian los gritos en su casa, ni los abucheos en su instituto, solo le esperaba una historía que descubrir. Y es que la mejor manera de escapar de su mente era transportandola a un libro.