domingo, 23 de noviembre de 2014

Horror dream

Abrigada por el manto de  las estrellas y el brillo tenue de la resplandeciente luna se dejó seducir por Morfeo. Su sueño, nada común la situaba en un paraíso afrodisiaco, una playa desierta de arena blanca y agua cristalina. Caminó dejando sus huellas impresas y divisó a lo lejos una silueta. A medida que se iba acercando sentía mas curiosidad. El sujeto estaba de espaldas, podía distinguir sus fuertes brazos y sus anchos hombros. Le tocó uno de ellos en señal de apariencia y cuándo se quiso dar cuenta el sujeto había desaparecido. Una sensación de angustia empezó a recorrer su cuerpo, se sorprendió al ver su propia ropa teñida de sangre caliente. Se quedó paralizada. Su cuerpo no le respondía. Miro a un lado y al otro y al no ver a nadie corrió sumergiendose en las templadas aguas, intentando borrar de su cuerpo y de su mente aquella sangre ajena, intentando buscar una explicación lógica. Contra todo pronóstico, el cielo empezó a oscurecerse, adornándose con grises nubes que parecían a punto de estallar. Como pudo,salió del mar y se dejó caer en la ya húmeda arena. Se refugió en el tronco de una palmera mientras la fina lluvia destrozaba gota a gota el paisaje. En un ataque de miedo vio al sujeto, una silueta epenas visible pero iluminada gracias a los relámpagos que competían en el morado cielo. Se marchó lentamente, con pasos lentos y cuándo se fue lo vio. Un mensaje rojo claramente directo para ella: ‘Esto es el fin, ríndete.' Los ojos le empezaron a aguarse y  respirar le empezó a resultar un tranajo dificil. Luchó por contener su ansiedad.  Sintió una suave brisa hacerle cosquillas en las fosas nasales. El sueño había terminado. Tenía todo el pelo cubierto de hierba y los pies desnudos helados, pero lo más importante, tenía los ojos llenos de terror.




martes, 18 de noviembre de 2014

Someday us

El mar está en calma. El pequeño velero se mece sereno cabalgando sobre las cristalinas olas. Los peces, reyes de los mundos submarinos salen a la superficie curiosos, ignorando cuántos peligros acechan. La brisa despeina su cabello plateado, sus ojos escrutan el horizonte con determinación, las nubes se insinúan pretenciosas, el atardecer llega anaranjado, cómo un augurio de bienestar. Las emociones vibran a flor de piel guardadas para siempre a través del tiempo, la pasión desatada, el dolor constante, la alegría desmesurada, la tranquilidad se han sucedido en ese pequeño velero valiente . Un suspiro brota de su labios, largo y sentido. Un bonito jarrón chino descansa en sus manos. Indeciso, lo sujeta con firmeza y lo inclina hacia la cubierta. Su interior alberga cenizas negras como la noche que se sellan en el mar. Permanece de pie y jurando una promesa musita ‘A mi lado siempre estarás pues en el mar siempre encontraré tu presencia.' Sus ojeras aparentemente disimuladas y el temblor involuntario de su demacrado cuerpo demuestran que es un hombre roto por el dolor y la impotencia. Las gaviotas sobrevuelan juguetonas interrumpiendo la calma con sus graznidos. El eco de una voz apagada retumba durante un segundo. ‘Ya no queda nada, nada, nada..'

domingo, 16 de noviembre de 2014

No puedes imaginarte las noches de soledad, las lágrimas vertidas en fracasos y remordimientos taladrando mi mente, segundo a segundo, minuto a minuto, hora tras hora. La impotencia  que aflora como un sentimiento contradictorio, haciendo que mi estómago arda de la rabia almacenada. No puedes imaginarte cuán paciente soy, no tienes conocimiento de el dolor que alberga mi interior, la apariencia es una valiosa fachada qué se resquebraja con cada golpe. Mira detrás de mis pupilas, dilatadas por la verdad y el engaño. No puedes imaginarte las miles de palabras que se clavan en mí como dardos venenosos cumpliendo su objetivo, desmoronandome. Hundiéndome en el fangoso barro, en las heladas aguas, en el hoyo mas hondo. No puedes imaginarte mi sensibilidad, mi peor defecto, mi ausencia de autoestima, de poseer una gran fortaleza para que nadie me cuestione. No te lo puedes imaginar. Por lo tanto, no me puedes juzgar.

jueves, 13 de noviembre de 2014

You

Hoy los árboles susurran tu nombre, provocando en mí una cruel nostalgia. Hoy las nubes dibujan tus ojos pardos mezclados con el atardecer rojizo, preguntándome una vez más donde estarás. ¿Que será de ti? ¿Te acordarás de mí? ¿Recordarás nuestros diarios paseos, nuestros perpetuos abrazos, nuestras miradas congeladas en un sueño frágil y etéreo? ¿O quizá la espesa niebla de el olvido haya surtido efecto en ti arrebatandote todos tus recuerdos? Nunca lo sabré. Porque te has ido. Ya no estás. Tu ausencia pesa en mí como una carga pesada, cada día es peor que el anterior, me despierto en medio de la noche balbuceando tu nombre, ansiando el calor de nuestros cuerpos unidos en ese baile frenético llamado amor. Me causa pavor imaginarme una vida entera sin ti. Mi corazón hecho añicos se pregunta la razón de sus latidos ahora que ya no estás. Mis dedos que antes temblaban ante el contacto de tu piel se encuentran ahora sin vida. El dolor es sano pero a la vez inhumano, chupando toda mi alegría y mis ganas de vivir ahora que ya no estás aquí. Tu sombra me sigue, vigilandome, haciéndote real. Musito tu nombre en mis plegarias, en mis pesadillas, en mis llantos. Pasa el tiempo y el vacío sigue ahí, no soy capaz de llenarlo, torturándome  y ilusionandome con la idea de que algún día volverás, si, volverás.





El veneno se expande por  todo mi cuerpo inmovilizandome cómo unas esposas invisibles. Puedo sentirlo. El arma letal me matará en unos cuantos minutos. Apenas soy consciente del fugaz movimiento de las gaviotas al posarse en la arena caliente. Sus graznidos provocan en mi cabeza un latido sordo constante. No puedo más que, con el amargo sabor del final en mi boca mirar por última vez la puesta de sol y aspirar el olor de las olas qué descansan en el mar resacoso. No sé cuanto tiempo me queda, ni tampoco quiero saberlo. Mi mente, como por instinto intenta evocar una retahíla de mágenes y recuerdos de un pasado demasiado lejano. Los párpados comienzan a pesarme y mís piernas están entumecidas. Ha llegado la hora. Una luz me ciega por completo y dirigó mi ultima mirada al rojizo cielo y mis últimas palabras balbuceando: ¡Oh mundo, mundo sangriento, mundo astuto, mundo solitario  mundo devastador , mundo esperanzador, me despido de ti embargada en una ilusión merecedora, adiós olores exquisitos, hasta luego melodías penetrantes, nos veremos sueños conciliadores, hasta siempre historias fantasiosas! Tras esto, mis músculos se agarrotan, mis pupilas se dilatan y mi cuerpo se desploma.  Ya no queda nada de mí. Mi alma vaga deambulando en las estrellas, y mis pensamientos flotan en alguna parte. Mis deseos se han cumplido.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Till the end

Y entramos. A ese paraíso el cual lleva recreandose en mi mente casi un año. 290 días. La masa de gente que se alza entre mí me aturde y me sacude como una descarga eléctrica. En el aire se respira nerviosismo. Miles de gritos hacen eco en el estadio creando una atmosfera. Miles de adolescentes con lágrimas en los ojos deseando ver y escuchar a cinco héroes sin capa. El tatareo de las canciones grabadas a fuego en mi corazón me hace reaccionar. El cielo se está oscureciendo ofreciendo un naranja azulado. Y en un segundo sucede. Si. Ahí están. No es un sueño ¿verdad? No, creo que no. Reales. En carne y hueso. La adrenalina se respira en el ambiente. Melodías surcan el aire acompañadas de voces mágicas, que te animan, te consuelan, te hacen olvidarte de todo. Te hacen reír, también llorar, te hacen chillar, gritar, saltar y bailar hasta que no te queden fuerzas. Todo se detiene. Durante unos segundos, sólo existimos ellos y yo. Gracias. Gracias por darme esperanza, por enseñarme que en la vida hay que luchar, para conseguir lo que te propones, gracias por animarme, por apoyarme cuándo ni siquiera conocéis mi existencia. Nunca podre recompensaros lo mucho que habéis hecho por mi. Vuestra música es un alivio para las almas segadas, torturadas y desilusionadas. Recito esas palabras en mi mente, en mi corazón. Y sigo bailando, cantando, dejándome llevar, hoy,solo hoy.  Una fecha marcada: 10/07/14.


miércoles, 5 de noviembre de 2014

Hoy no quiero destacar. No quiero llamar la atención. Deseo ser invisible. Un fantasma que se cuela para torturarse observando su vida de antaño. No quiero mirarte a los ojos y ver la indiferencia en ellos. No, no quiero. No quiero qué las personas me obsequien con muecas de asco o de desconcierto al pasar a su lado ni quiero sentirme un bicho raro al exponer mis pensamientos cuidadosamente guardados en una urna de cristal en mi interior como si de una bomba de relojería se tratase. Simplemente quiero ser yo misma y encontrar a alguien que comparta mis incertidumbres y mis pasiones. Alguién que se emocione al comprar un libro nuevo, alguien que tenga una banda sonora en su vida y que me aporte cultura y diversión, alguién qué me enamore con sus palabras destilando verdad en ellas y no falsas promesas. La soledad a veces es la mejor compañía pero otras nos recuerda qué apenas valemos lo suficiente.

domingo, 2 de noviembre de 2014

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Qué tu hielo derrita mi fuego, que tus pupilas plateadas me reconforten, qué tus palabras pronunciadas cual
 nana sean cómo un sedante para mis sentidos. La noche es larga y helada, aquí, en las profundidades de tu alma, aquí, en los recovecos y secretos de tu roto corazón, aquí, en los límites de la bondad y la maldad. Una línea tan fina separando algo tan enorme. Piénsalo dos veces antes de dar un paso en falso. A veces, la luz puede cegarte demasiado y  a veces la oscuridad puede engullirte.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Here

En ese cuento sin final feliz, en esa soledad abrumadora, en ese paraje desolado, allí me encontrarás;

En tús pesadillas mas escalofriantes, en tus palabras más conmovedoras, en tus respiraciones agitadas por el temor, en los latidos de tu corazón acompasados por una melodía que renace cómo la flor mas fuerte, allí me encontrarás;

En la última gota salada, en los antiguos mitos y leyendas que nos hacen fantasear, en las notas de una guitarra desafinada qué tiemblan ante el contacto de tus manos, allí por y para siempre me encontrarás;