lunes, 19 de febrero de 2018

Monday, February

Supongo que soy de esas personas que siempre ven el vaso vacío. Ni medio lleno ni lleno.

Vacío.

Pero quizá sea esa la cuestión, ¿no?. Quizá dónde vosotros esperéis ver liquido cristalino yo anhele suspiros.

Soy de esas personas que admiran el vuelo de las golondrinas de ese tal Bécquer, sueñan con misterios invisibles al conocimiento humano y sueltan una retahíla de pensamientos mal embotellados.
Qué se rién ante la timidez de esos arboles desnudos en otoño y se quedan embelesadas ante las obras de arte que florecen en ellos en la más risueña primavera.
Supongo que soy de esas personas qué caminan por la calle deteniéndose en cada persona, tratando de averiguar su historia. 
Supongo que comparto cero y mil cosas con la multitud. Aún estoy tratando de averiguar si eso me gusta o disgusta.
No intenteis encontrar el sentido de este post; no lo hallareis. 
Sólo es una absurda 'relfexión' de un lunes de febrero. Un lunes melancólico. 

Cómo si todos los días no lo fuesen.

miércoles, 14 de febrero de 2018

the world is full of people who are hollow diamonds.
the difficult thing is find those people who are like that sea shell that makes you so happy to discover under the wet sand, 
and what, 
although when you put your ears on it you don't perceive any rumor, 
you know that it involves thousands of drowned screams of the aycienets waves.

domingo, 4 de febrero de 2018

¿You're...?

Eres esa canción que escuchas en la madrugada de un somnoliento domingo.
Eres todas las  veces que deseas la lluvia.
Eres ese cuadro de arte que permanece oculto durante el día pero enmudece a todos los presentes cuando las estrellas aparecen.
Eres todas las miradas perdidas hacia la ventana de ese vagón de tren oxidado.
Eres, eres, eres...
todos los pensamientos que inundan tu destartalada mente,
todas las poesías que devoras,
todos los textos de Bukowski que anhelas,
todas las injusticias por las que luchas,
todos los valores que defiendes,
todas las historias que amas.

Cómo si el mundo se estuviera cayendo y las grietas nos acorralasen,

sumiendo el todo en un caos sin nada.

Cómo si ese caos fuese nuevo, imaginémonos por un segundo que es así,

convirtámonos en escépticos en un mundo de crédulos.

Y celebremos esa incredulidad mientras el cielo se desvanece en pedazos, 

desmascarando esa gran mentira en la que todos participamos, conscientes o no.