Aquella voz que antes te calmaba ahora te vuelve la espalda.
Aquel olor que antes te embriagaba ahora te produce nauseas.
Aquel sabor que antes elogiabas ahora da arcadas.
'Cómo una caricia, un beso al nacer, un abrazo aun tibio, una sonrisa congelada, miles de palabras atrapadas.'
martes, 22 de septiembre de 2015
miércoles, 16 de septiembre de 2015
Para algunos, especial,
para mi,
esencial.
Loca de nacimiento,
cuerda por lamentos.
Mil rosas que anuncian tu despedida,
desteñidas,
afligidas,
Por tu adiós.
Adiós, adiós, adiós.
Una palabra que engloba un mundo,
un mundo sin prematuras carcajadas,
Sobriamente contagiadas.
jodidos kilómetros de distancia,
¿Porqué tengo que convivir con personas que aborrezco y separarme de las que quiero?
Aún así, pienso,
no estaremos tan lejos si dormimos bajo la misma luna,
no estaremos tan lejos, si nos guían los recuerdos,
no estaremos tan lejos si nos despeina el mismo viento.
para mi,
esencial.
Loca de nacimiento,
cuerda por lamentos.
Mil rosas que anuncian tu despedida,
desteñidas,
afligidas,
Por tu adiós.
Adiós, adiós, adiós.
Una palabra que engloba un mundo,
un mundo sin prematuras carcajadas,
Sobriamente contagiadas.
jodidos kilómetros de distancia,
¿Porqué tengo que convivir con personas que aborrezco y separarme de las que quiero?
Aún así, pienso,
no estaremos tan lejos si dormimos bajo la misma luna,
no estaremos tan lejos, si nos guían los recuerdos,
no estaremos tan lejos si nos despeina el mismo viento.
martes, 15 de septiembre de 2015
Mirándolo detenidamente, aquello era el paraíso.
Ninfas con guirnaldas adornando sus cabezas, perseguían por el sendero que iniciaba el bosque a los sátiros, quienes trotaban sobre sus dos patas, excitados por aquel simple juego.
Hermosos centauros dormitaban en los prados con el único abrigo de el soleado cielo. Semidioses batían el lindero del valle en busca de los peores monstruos una vez imaginados. Los cíclopes, originales criaturas provistas de un único ojo discutían en una partida de cartas que tenia pinta de todo menos 'amistosa'.Las sirenas chapoteaban en el cristalino arroyo, tentando a los pocos semidioses que no habían ido de caza. Las ranas croaban. Los cervatillos despistaban con esos grandes ojos. Las águilas volaban majestuosas. Y, si mirabas bién, allí estaban. Si agudizabas el oído se podía distinguir el sonido de la lira tocada por nadie más y nadie menos que el dios Pan y el dios Apolo, pues ambos compartían el exquisito gusto por la música. Tras unos frondosos pero visibles arbustos, Atenea se hallaba sentada sobre una roca estudiando concentrada tácticas de combate. Incluso daba la impresión de que no parpadeaba. El atemorizante Zeus se encontraba leyendo recostado en el tronco del árbol que custodiaba la esencia de su valiente hija. Thalia. Poseidón, un poco más alejado, vestido de pescador intentaba llevarse como botín algunos peces, más estos, ignorantes de que se hallaban ante su rey, se resistían a ser atrapados. En el aire se palpaba el olor de la uva, un olor casi meloso, y es que Dionisio se encargaba, como todos los años en esa época de su actividad favorita por excelencia, la vendimia. Si te fijabas bién podías alcanzar a ver a Hermes, quién corría de un lado a otro enviando y recibiendo mensajes. Marte, imparable como ninguno se hallaba sensiblón, y ¿como puede ser posible esto? Pues porque ni más ni menos, paseaba de la mano junto a su amada Afrodita. Hera preparaba a las jóvenes ninfas que pronto se casarían, dándoles consejos y futuras premisas. Y, por último Hades, solitario, resucitaba y hacía florecer margaritas, lavandas, rosas..
Así era su mundo. No todo era perfecto, no todo era sencillo, pero él pertenecía allí. Ahora estaba seguro.
Ninfas con guirnaldas adornando sus cabezas, perseguían por el sendero que iniciaba el bosque a los sátiros, quienes trotaban sobre sus dos patas, excitados por aquel simple juego.
Hermosos centauros dormitaban en los prados con el único abrigo de el soleado cielo. Semidioses batían el lindero del valle en busca de los peores monstruos una vez imaginados. Los cíclopes, originales criaturas provistas de un único ojo discutían en una partida de cartas que tenia pinta de todo menos 'amistosa'.Las sirenas chapoteaban en el cristalino arroyo, tentando a los pocos semidioses que no habían ido de caza. Las ranas croaban. Los cervatillos despistaban con esos grandes ojos. Las águilas volaban majestuosas. Y, si mirabas bién, allí estaban. Si agudizabas el oído se podía distinguir el sonido de la lira tocada por nadie más y nadie menos que el dios Pan y el dios Apolo, pues ambos compartían el exquisito gusto por la música. Tras unos frondosos pero visibles arbustos, Atenea se hallaba sentada sobre una roca estudiando concentrada tácticas de combate. Incluso daba la impresión de que no parpadeaba. El atemorizante Zeus se encontraba leyendo recostado en el tronco del árbol que custodiaba la esencia de su valiente hija. Thalia. Poseidón, un poco más alejado, vestido de pescador intentaba llevarse como botín algunos peces, más estos, ignorantes de que se hallaban ante su rey, se resistían a ser atrapados. En el aire se palpaba el olor de la uva, un olor casi meloso, y es que Dionisio se encargaba, como todos los años en esa época de su actividad favorita por excelencia, la vendimia. Si te fijabas bién podías alcanzar a ver a Hermes, quién corría de un lado a otro enviando y recibiendo mensajes. Marte, imparable como ninguno se hallaba sensiblón, y ¿como puede ser posible esto? Pues porque ni más ni menos, paseaba de la mano junto a su amada Afrodita. Hera preparaba a las jóvenes ninfas que pronto se casarían, dándoles consejos y futuras premisas. Y, por último Hades, solitario, resucitaba y hacía florecer margaritas, lavandas, rosas..
Así era su mundo. No todo era perfecto, no todo era sencillo, pero él pertenecía allí. Ahora estaba seguro.
Missing..
Y qué duro es decir adiós a una persona que forma ya parte de tí. Que dura es la distancia. Y que jodida dura la ausencia que pesa en los corazones aún más que los kilometros en las carreteras..
Qué loco quién diga que el extrañar es cosa buena, merecedora de elogios.
Qué loco quién diga que el extrañar es cosa buena, merecedora de elogios.
sábado, 5 de septiembre de 2015
viernes, 4 de septiembre de 2015
Tan triste como una sonata cantada a la luna,
tan melancólica como aquel mes de enero,
tan risueña como la golondrina que anida en los cerezos en flor,
tan bonita como la única rosa negra del jardín,
tan serena como el arroyo que yace silencioso,
tan inexplicable a la vez, ella.
Ella,
como esa melodía de piano que quisieras aprender a tocar,
pero,
no puedes, o tal vez no debes.
Intentarás interpretarla, intentarás acariciarla con parsimonia, más sus cuerdas, frágiles, se desvanecerán.
Intentarás robarle unas palabras,
pero pronto te darás cuenta de que no las necesitarás ya que con tan solo una mirada suya tocarás Neptuno,
Venus,
Mercurio,
qué mas da.
Vislumbrirás las estrellas,
con apenas un suave aleteo de sus pestañas,
atravesarás con tu propia daga la cordura y el corazón que antaño te perteneció.
La chiquilla muda y obsequiada con tantos adjetivos te perseguirá con esos ojos azabache hasta el fin de tus días.
Y tú, tonto, bobo, extasiado, perplejo, locamente chiflado.. lo permitirás.
Ella será la reina de los corazones y tú una simple dama.
El jaque mate no tardará en hacer presencia.
tan melancólica como aquel mes de enero,
tan risueña como la golondrina que anida en los cerezos en flor,
tan bonita como la única rosa negra del jardín,
tan serena como el arroyo que yace silencioso,
tan inexplicable a la vez, ella.
Ella,
como esa melodía de piano que quisieras aprender a tocar,
pero,
no puedes, o tal vez no debes.
Intentarás interpretarla, intentarás acariciarla con parsimonia, más sus cuerdas, frágiles, se desvanecerán.
Intentarás robarle unas palabras,
pero pronto te darás cuenta de que no las necesitarás ya que con tan solo una mirada suya tocarás Neptuno,
Venus,
Mercurio,
qué mas da.
Vislumbrirás las estrellas,
con apenas un suave aleteo de sus pestañas,
atravesarás con tu propia daga la cordura y el corazón que antaño te perteneció.
La chiquilla muda y obsequiada con tantos adjetivos te perseguirá con esos ojos azabache hasta el fin de tus días.
Y tú, tonto, bobo, extasiado, perplejo, locamente chiflado.. lo permitirás.
Ella será la reina de los corazones y tú una simple dama.
El jaque mate no tardará en hacer presencia.
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