Lanzar al teclado todos los vagos pensamientos que rondan mi mente día y noche.
Si has venido a leer historias o relatos de amor/desamor, déjame decirte que este no es tu lugar ni esa mi intención.
¿Qué cuál es? Ni yo misma lo sé.
Escribo.
Experimento un extraño amor hacia las palabras.
¿Inaudito, eh?
Ahora en serio, sé que este blog no lo leerá nadie, y mejor que así sea pues se cruzaría con una retahíla de textos llenos de contradicciones y versos mal enlazados.
Pero si hay una cosa que prima aquí es el vacío,
la inconformidad,
el anhelo,
el intento,
la soledad.
Es curioso que la lluvia me empuje a escribir. Aunque suene espantosamente raro, ésta me inspira, me alegra, me pone de un humor curioso. Me embarga algo así como una especie de melancolía y paz interior.
Y me creo que soy capaz de hacer cualquier cosa, más que en un día soleado. (Aunque eso suponga ir por la calle con cuidado por si algún humano hace el ademán de sacarme un ojo con ese extraño artefacto que llaman paraguas y sirve 'para protegerse'.)
Cómo si hubiese que protegerse del fenómeno mas extraordinario que conozco.
Qué curiosos los humanos. Idealizan la vida mientras consumen a bocados la muerte día a día.
Si has llegado hasta aquí y no encuentras el sentido ni la finalidad de este texto, enhorabuena, tienes sentido común.
No lo tiene.
Simplemente escribo los pensamientos que mi nublada cabeza me dicta.
Hoy ha dejado la tierra y ha partido hacia la infinitud de la que el universo hace galantería Stephen Hawking. A pesar de ser una de las millones de personas que probablemente no comprendamos del todo a esta prodigiosa mente ni sus teorías, tengo que decir que hoy he perdido un poco más la fé en este caótico planeta/mundo. ¿Qué será de nosotros sin estas personas, que han sabido sobreponer las ansias de conocer más y más, de contribuir a dejar un legado para la posterioridad de la humanidad a los obstáculos y prejuicios?
Creo que nada.
La cuesta se hace cada vez más empinada. Sigo teniendo compañeros de camino a mi lado, pero cada vez tiran más rápido la toalla. No les culpo. La simplicidad y la quietud no son mis fortalezas.
Supongo que esto ha sido todo por hoy.
Me despido con una canción que considero una obra de arte y que mis compañeras de piso aborrecen ya: From now on- The Greatest Showman.
Nos vemos pronto, o no.