Nostalgia.
Tú, que te meces sigilosamente entre las baladas al son de la medianoche,
y acarreas madrugadas abarrotadas de insomnios y melodias de piano,
¿Con que derecho te haces llamar necesidad?
¿Con que derecho invades las mentes y reinas a tu antojo?
Hoy, te declaro la guerra. Y soy consciente de que, probablemente, deje en la batalla todos los lunares que conforman este amasijo de piel que vaga sin alma ya, pero mi conciencia quedará limpia al saber que combatí contra tí.