El reloj marcaba las 00:00 de la madrugada.
El búho ya no se asomaba.
Las teclas del desgastado piano reposaban en aquel tuburio.
Una copa de whisky jugueteaba en sus manos temblorosas, inquietas.
El jazz retumbaba entre aquellas paredes llenas de grietas y de lamentos
La luna se presentaba descarada, las estrellas,
doradas.
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