domingo, 25 de enero de 2015

Y nos quedamos con las ganas, con la intriga,  la incertidumbre de saber que hubiese pasado si nuestros caminos no hubiesen sido separados.  Quizá habríamos jugado al loco juego llamado amor o hubiésemos sido simples amigos y compañeros de experiencias.  Pero nunca lo sabremos. Será la eterna duda instalada en nuestro interior que nunca tendrá una respuesta, un punto y final. Seguiremos con nuestras vidas olvidándonos mutuamente hasta que algún día, o bien por el destino o por el azar nos reencontremos y Nos demos cuenta de nuestra pérdida. De los daños irreversibles y las consecuencias. Porqué habremos perdido a nuestra media naranja o medio limón,  como queramos llamarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario