jueves, 1 de enero de 2015

Otro año comienza, otros 365 días que vuelan. He empezado a replantearme mi futuro y que quiero hacer con mi vida y me he chocado contra el muro de la ignorancia. No sé lo que debo hacer, puedo o quiero. Escribir en un blog en mis horas tristes y melancólicas, comer chocolate y ver estereotipos cliché de películas adolescentes de un amor perfecto o devorar libros con banda sonora en mis auriculares no es que me abra muchas puertas, la verdad. Y sin embargo esas cosas que para algunos serán un tostón me llenan. Se me da bien quejarme de las injusticias pero no hago nada al respecto. Soy un poco hipócrita. Se me da bién sentir lástima por todo el mundo menos por mí misma. Se me da bien soñar y fantasear con mundos irreales y hechos abstractos lejanos de la realidad que contemplan mis ojos cada día. Se me da bien estar callada y simplemente absorber información. Se me dan bien los niños, criaturas ingenuas y inocentes hasta la médula que me hacen creer que mientras sus ojos posean ese brillo la humanidad no estará del todo pérdida. Se me da bien idolatrar a otras personas por su personalidad, cultura, talento...Se me da bien ser sensible y aislarme en una burbuja insonorizada por unas horas. La cuestión es que no quiero quedarme atrás cuando todos avanzan hacia su futuro paradisíaco. No quiero eso para mí. Aunque tampoco se lo que quiero.

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