martes, 28 de abril de 2015

Y dolía diablos, dolía como permanecer  en mil Tártaros a la vez, cómo beber de el rio Aqueronte cuya agua ardía en mis pulmones, en llamas. Dolía observar impasible que ninguna de tus palabras ni siquiera una mísera sonrisa se dirigía hacia mí. Día a día, mi sonrisa se fue convirtiendo en una mueca de resignación. A eso me dediqué, a resignarme.

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