Fijate que yo no quiero mencionar esos dardos incrustados con fijeza allá donde antaño existió un corazón o ilusionarme acariciando las notas de esa guitarra desafinada y corroida por el dolor. No quiero perderme en tu piel, lugar favorito mío sin duda alguna, que me tranquiliza y a la vez me hace desgarrarme por dentro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario