Tal vez las lágrimas aborden tus ojos, haciendo prisioneras tus pupilas ámbar, sometiéndolas a un dolor inconsiderable. Tal vez las hojas caídas de los arboles desnudos en otoño te hagan tropezar y la luna te parezca hoy mas bonita que nunca, tal vez no tengas mas oportunidades y tu destino se concentre en una sola decisión. Son riesgos de vivir. De vivir la vida, saborearla, disfrutarla. Vivir al límite. Y creeme, vale la pena arriesgarse.
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