sábado, 27 de diciembre de 2014

¿Qué me pasa? Nada consigue llenarme. Es ridículo qué este escuchando música con mis preciados auriculares aislandome del mundo como un alma en pena. Desconozco el motivo, la ignorancia me pisa los talones, me ha adelantado. Sólo tengo ganas de llorar y maldecir a la persona que dijo que la adolescencia era la etapa más feliz de la vida de las personas. Me siento incomprendida, sola, un bicho raro en medio de gente superficial, hipócrita y de personalidad barata. Admito que no soy un ejemplo a seguir, pero al menos mis principios siempre están ahí para recordarme quién soy y porqué, tengo mis valores que me han sido inculcados con bondad y esperanza. No necesito humillar a una persona ni regalarle muecas de desprecio para aumentar mi ego o subir mi autoestima. Y sin embargo, ¿qué estoy haciendo? Realmente, ¿Quién soy? Escribo palabras absurdas en un blog absurdo que nadie se molesta en leer. No os culpo. No tengo nada interesante, soy una rareza en mi especie, una especie de mutación que se emociona por cosas que los demás encuentran aburridas y rechaza lo oficialmente entretenido, soy una pieza defectuosa, un maniquí en medio de esbeltas esculturas.

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