lunes, 22 de diciembre de 2014

Abuelo.

Hola abuelo. Sé que no vas a leer estas líneas, ni vas a escucharme decir cuantas veces te echo de menos. Es navidad. Hace cinco navidades estabas a mi lado. Hasta un día angosto de Enero. El tiempo pasa muy rápido. Ya nada es lo mismo sin tí. Sin tus películas de vaqueros del oeste qué alumbraban tus tardes, sin nuestros paseos por el jardín arrancando rosas..Sin los sábados donde nos reuníamos y comíamos el arroz que preparaba la abuela. Echo de menos tus besos en la mejilla, tu carita arrugada con esas gafas polvorientas..que iluminaban la habitación en la que te encontrabas. Echo de menos tu bondad, tu humildad, tu honestidad. Faltan personas como tú aquí abajo y sin embargo sobran muchísimas. Fuiste un hombre sincero y con un gran corazón, un magnifico esposo, un gran padre, y para mí el mejor de los abuelos. Si vivieras ahora te espantarías de muchas cosas y buscarías hasta acabar por loco el porqué de muchas cosas que carecen de sentido, intentarías concienciar a las personas sobre el bien y el mal, enseñarias lecciones y enmendarias errores..en eso somos idénticos. Una enfermedad absurda, letal, cruel te despojó de tu esencia un 31 de Enero. Unos cigarrillos, unos soldados de la muerte fueron tu perdición mortal. El tabaco fue tu cáncer y no se apiado de ti. El día de la paz universal nos dejastes. Sin alborotos. Silencioso, como siempre habías procurado ser. Tranquilo. Y si me vieras ahora probablemente no me reconocerías..muchas cosas han cambiado abuelo, a veces desearía ser solo una niña ingenua y acariciar a los gatos que rescatabas contigo, o simplemente disfrutar de tu compañía. Te quiero abuelo, sé que donde estés, no sé si en el cielo o en el infierno, no sé si reencarnado en algo, no tengo ni la mas remota idea, pero sé que velas por nosotros.





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