lunes, 14 de diciembre de 2015

Quizá mi fallo es querer que la gente siempre este a mi lado, que me demuestren su aprecio y que me dejen demostrarselo a mi manera, quizá el fallo sea esa dependencia que tengo de los demás para sentirme bién. Y, eso, es muy pero que muy peligroso, el vacio que invade mi mente y mi corazón lo atestigua.

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