miércoles, 9 de diciembre de 2015

Atravesó campos infestos de libélulas, las cuales le saludaban danzando al compás del murmullo que producia en las hojas al intentar abrirse paso entre la maleza. Atravesó cascadas lujuriosas las cuales empañaron sus gafas, vislumbrando un atardecer de un color verdoso se maravilló allí dónde la tierra es virgen. Atravesó desiertos áridos los cuales hicieron dudar a su cordura provocando miles de oasis, pero el oasis le esperaba en las cimas de las más soleadas dunas. Atravesó, y atravesó, y atravesó miles de lugares míticos, mágicos, inusuales, con la única compañia de sus catalejos, su cámara, su cuaderno y una mente que a pesar de no ser prodigiosa, almacenaba kilos y kilos de sabiduría adquiridos por la experiencia.

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