Cuando creía que no iba a sorprenderme nada, ¡PUM!
Las apariencias no engañan, las apariencias son apariencias, son nuestros ojos, cegados por el engaño, por el cariño, o por el amor los que nos hacen vivir en una dimensión paralela.
Entregas tu cariño, tu lugar, tu confianza, tus ganas, tu lealtad a una persona pero, sin embargo, nada es suficiente. Nada nunca será bién visto. Los minutos se ralentizan y cómo si poseeyeses una mágica bola de cristal observas las horas pasar, los inviernos, las primaveras, los veranos, los otoños.. los momentos que tu proteges y conservas con recelo y para los que los demás carecen de valor.
Todo será siempre visto con malos ojos, incluso por los que más te 'quieren', por los que un día te prometieron 'te adoros' que a tu mínimo fallo echan por tierra. Querer es una palabra muy grande, puede ser muy poderosa si es recíproca, pero cuando descubres que no es así, que el cariño y los pensamientos no son mutuos, que tus esfuerzos y todos esos momentos han sido en vano..¿qué es real y qué no? Ya no distingo la realidad en la que vivo, lo que pienso y lo que veo y lo que luego descubro, y me sorprendo. Nada ni nadie es eterno. Pero hay personas a las que considerabas una pequeña eternidad, la cual resultó mas fugaz de la que esperabas.
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