No podemos caer en la creencia de que todo perdura,
porque,
tarde o temprano, todo acaba en la penumbra.
Nacemos solos,
vivimos solos,
morimos solos.
¿El bien siempre vence al mal? Patrañas.
He visto desesperación en obras de arte, he visto pobreza en billetes, he visto al mal apoderandose de todo y al bién eternamento condenado en las brasas de aquel que se hace llamar Satanás, enseñandonos una vez más una lección.
La ingenuidad se paga caro, amigo.
Nada es eterno mi querido Platón,
te equivocaste con la razón.
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