Soy una persona tan compleja qué comprendo el rechazo. Liberad vuestra conciencia. La rareza nunca ha sido motivo de elogio, y os comprendo.
Vivid vuestra mentira, enganchados a los vicios,
cultivad vuestros prejuicios en vez de vuestra mente, jactaros de vuestra ignorancia en vez de arremeter contra ella. Lo entiendo. Seguid viviendo en el mundo idealizado que teneis como realidad.
Desde aquí os despido.
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