lunes, 1 de septiembre de 2014

Unbroken

Fingir una sonrisa cuando en nuestro interior lloramos en silencio. Lo hemos hecho todos. Ignorar ese nudo en la garganta, ignorar la rabia, la impotencia, la tristeza. Guardarnos nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestras reflexiones en nuestra conciencia, a cal y canto. No dejar que atraviesen esa barrera. Porqué si la atraviesan, estaremos perdidos. Nos conocerán. Descubrirán nuestro verdadero 'yo'. Conocerán nuestros temores más profundos, nuestros secretos mas ocultos, nuestras pasiones más engañosas. Nos verán vulnerables. Débiles. Frágiles. Nos transmitirán su comprensión, su apoyo, sus promesas baratas y desechables, no conscientes de que nosotros tenemos conocimiento de la absoluta verdad. Sus palabras se las llevará el viento. Tan pronto como se han preocupado por tí se olvidarán de tí. Pero para entonces, esas personas te habrán calado en el corazón, te habrán marcado, las necesitarás, te importarán más que nadie, necesitarás sus palabras de consuelo, que te suban los ánimos o un abrazo suyo. Y entonces, estarás perdido. Porqué no estarán.

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