Echaré de menos tus abrazos. Tus suspiros prolongados. Tu mente prodigiosa y única, capaz de solucionar cualquier mínimo detalle. Echaré de menos tus ojos, esa mirada esmeralda que me embrujó desde el primer segundo. Echaré de menos sentirme segura entre tus brazos, que fueron y serán siempre mi refugio. Echaré de menos que me revuelvas el pelo como si fuese una niña pequeña, y que yo, como tal, te saqué la lengua. Echaré de menos tu sonrisa, tu sonrisa sincera y clara, capaz de hacerme olvidar todos mis problemas. También echaré de menos que me llames 'enana'. Qué cuándo este cansada me lleves a corderetas, qué cuando este malhumorada me hagas cosquillas y acabemos los dos riendonos en el suelo. Echaré de menos tus defectos, tan adorables. Tus manías, tan intrigantes. Echaré de menos las arruguitas que se forman en tu frente cuando estas concentrado. Tu tic en las manos cuando estás nervioso. Echaré de menos la forma en la que me mirabas. Echaré de menos tus labios. Echaré de menos nuestros besos, nuestra esencia. Echaré de menos tus caricias. Echaré de menos nuestros debates sobre temas irrelevantes. Nuestras discusiones que acababan en abrazos espontáneos. Echaré de menos nuestras escapadas nocturnas, la brisa helada pegándonos en la cara, la sensación de libertad que sentía al estar contigo. Echaré de menos cada pequeña cosa de tí. Resumiendo, te echaré de menos a tí.
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