domingo, 28 de junio de 2015

Quizá el problema sea yo.
El estorbo, la extraña, la insensata.
Pero tranquilos, lamere mis heridas en silencio.
Buscaré consuelo en el infierno al que vosotros llamáis ficción.
Desapareceré, tranquilos. Ya no os inquietaré con mi presencia.
Acompañaré a la luna en sus noches frías y al sol en sus destellos, rogando que alguien me arrope, clamando venganza, sufriendo añoranza.

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