Puede que me gusten las canciones tristes por el simple hecho de que son una excusa perfecta para llorar de la que nadie sospecha. Porqué si le explico a la gente el hecho de qué las lágrimas se escapan por sí solas, abandonando su eterno hogar y dejándome huerfana y débil, dudarán de mi cordura. Y esta esta intacta. No, la cordura no, la locura.
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