Sólo un día soleado, una luz estremecedora.
Hay veces que tú misma invitas a la oscuridad. Te reconfortas en ella. Te sientes segura. A salvo. Bajas la persiana, la habitación es una dulce penumbra.
Pero ten cuidado. Quizá ésta se quede para no marcharse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario